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Luis Malibrán ( Madrid, 1960 ) es uno de los más reputados
fotógrafos de moda españoles. Aunque su trabajo esta centrado
en este campo, desde que abre su estudio en 1987, también realiza
publicidad y retratos de importantes personalidades públicas. Entre
sus trabajos comerciales se incluyen clientes como El Corte Inglés,
L´Oreal, Scharzkopf, Sony, Corte Fiel Compañía Nacional
de Danza, El País, Elle y un largo etc.
EFTI.: ¿Cuándo empiezas y cómo empiezas en esto
de la fotografía de modas?
Luis Malibrán: No se puede empezar por fotografía de modas.
Yo creo. A no ser que seas ayudante de alguien y ya tengas todos los contactos
hechos. Yo empecé por todo tipo de fotos. Me llamaban de repente
de una revista para hacer un retrato de un señor que leía
los pozos del café, una foto de una revista erótica... Así,
en lo que me salía. Hasta que empiezas a decir a todos: "
Yo lo que quiero hacer es fotografía de moda". De repente
hay así y te lo pasan para que lo hagas. Y por ahí empecé.
Pero lo de la moda si lo tenía claro que lo quería hacer
desde el primer momento. Pero como también tenía claro que
quería vivir de la fotografía, pues hacía cualquier
cosa por la que me pagasen. Que es algo que ahora no está tan claro
para los que empiezan. Hacen cualquier cosa de moda, aunque no les paguen
y al año lo dejan porque no tiene pelas para pagar el alquiler.
Hay muchas revistas que no pagan a los nuevos por hacer fotos de moda.
En mi caso fue: "Mientras cobre, haré esto". Además,
es una escuela. Haces fotos de unas nuevas viviendas en Alcorcón
y a la vez fotografías a la gente en su casa, pues ahí ya
estas haciendo fotos de ambiente. Luego cuando ya haces moda sabes como
fotografiar un interior con una modelo, porque ya has practicado mucho
con el flash de mano y como utilizar lo que tienes a mano. Al fin y cabo
todo sirve. La fotografía de modas por lo que a mí me gusta
es que fotografiamos cualquier cosa. Desde un bodegón de un zapato
de una tía a gente, retratos. Por eso me gustaba. Pero necesitas
mucho más oficio que para muchas otras partes de la fotografía.
E.: ¿Por qué fotografía de moda desde el principio?
L.M.: Yo tengo compañeros que son fotógrafos de arquitectura
o de bodegones o reporteros y no tenemos nada que ver, personalmente.
Tenemos una forma distinta de ver al ser humano o de ver lo que es la
expresión en dos dimensiones. Para ellos son las líneas.
Si es un fotógrafo de arquitectura. Le entusiasman los espacios
iluminados y le metes a una persona, que es un elemento que se puede mover
y que puede expresar demasiado y eso le molesta, ya que está rompiendo
el entorno. En mi caso eso me lo esta enriqueciendo. Es lo mismo pero
visto de formas diferentes. Yo un espacio sin gente, no es que me diga
poco, pero lo que yo quiero contar necesito que lo diga ese alter ego
que meto ahí, esa persona que tiene una actitud hacía ese
sitio. Pongo una luz que sugiere el estado de animo de esa persona. No
solamente las líneas que tiene ese sitio sino lo que sugiere: ternura,
violencia o tal, pero de una persona.
E.: ¿ Haces sólo fotografía de moda femenina
o también masculina, tienen diferentes lenguajes?
L.M.: Me entusiasma tratar la estética femenina y, de hecho, hago
pocas fotos de hombres. La técnica la conozco. Pero hago pocas
porque yo no me esfuerzo en conseguir más trabajos. Puedo hacer
una campaña de Corte Fiel de hombre, como he hecho, y de El Corte
Inglés. Y además te saco el hombre Corte Fiel o el de El
Corte Inglés clavado. Ahora, si me dejan la iniciativa, me pierdo.
Imito demasiado descaradamente la estética masculina que hacen
otros fotógrafos. No tengo criterio ahí. Como con una mujer
que si tengo un tipo de mujer que me gusta y otro que no. Tiendo a convertir
a las modelos en mi tipo ideal de mujer. Supongo que todos los fotógrafos
hacen lo mismo. Me entusiasma eso de coger una mujer que te gusta ya de
entrada y la vistes como quieres y le haces tener una actitud que te apetece.
E.: ¿ En que año empiezas y cómo empiezas a hacer
fotografía y fotografía de modas?
L.M.: Empecé como ayudante de otros fotógrafos. Freelance.
De ninguno en concreto, aunque con algunos más que con otros. Empecé
a trabajar en el 1981. En el año 1980 empecé a buscar trabajo
como un poseído. Entregando portafolios y visitando a cualquiera
del que conseguía el teléfono o la dirección. Además,
no era como ahora, ahora hay cientos de fotógrafos. En aquella
época en Madrid podían estar trabajando, de una forma continua
en publicidad, porque no estaban tan especializados en moda, como unos
30 o así. Yo creo que los vi a todos. De repente un día
me llamó Alberto Schommer. En aquel momento él publicaba
todos los domingos en el dominical de El País y fotografiaba a
los personajes más importantes de la vida española e internacional
que venían a España. Era un lujo. Me explicó que
lo que tenía que hacer era estar pendiente de la cámara
y no de lo que tenías alrededor. Estuve con él siete años.
Ya cuando yo era fotógrafo y había dejado de trabajar con
todo el mundo, él me seguía llamando y yo seguía
yendo, porque me entusiasmaba. Terminamos siendo muy amigos. Trabajaba
a la vez con Michael Wray, que de repente hacía un bodegón
de coches y luego por la tarde iba con Schoomer a hacer un retrato a Andy
Warhol que venía a Madrid. Con Shoomer hicimos las fotos del Rey,
las oficiales, las que están en todos los despachos. Fotografiabas
un día a Felipe González y luego al día siguiente
un reportaje de moda con Michael Wray y luego al otro estabas haciendo
una película de ayudante de foto fija con Antonio De Benito. Imagínate
el oficio que se aprendía. Esa fue una época magnifica.
E.:¿ Tienes influencia de algún fotógrafo?
L.M.: Sí. Además me encanta tener influencias. Siempre
te apetece tener a alguien. A lo mejor es un poco complejo de Peter Pan,
de no querer llevar el carro tu solo. Mi ídolo era Irving Penn,
lo ha sido siempre. Para mí el y Avedon son los inventores de la
foto de moda actual. Ellos y sus directores de arte. Han sido los que
han diseñado lo que es la revista de moda actual. La puesta en
página, lo que es un editorial, un redaccional de moda, como se
organiza. Me veía todo lo que pillaba de Irving Penn. Tampoco hace
20 años llegaban tantos libros de fotografía como ahora
y tampoco llegaban tantas revistas de moda. Avedon no tanto porque lo
empecé a entender más tarde. Cuando empiezas te entusiasma
la gente que hace "efectos especiales". Irving Penn tenía
mucho de eso: blanco y negro muy procesado y una luz muy particular..
Sin embargo, Avedon: luz frontal, fondo blanco y decías "
Este tío no es para tanto. Hasta que tú haces retratos y
te das cuenta de lo que implica un retrato como el de él. Un trabajo
psicológico y de ideas claras. Ser capaz de hacer una imagen como
esta: tan simple y tan acojonante.
En cuanto a moda, Vallhonrat, yo creo que nos ha marcado a todos los de
mi generación. Oriola también, porque fue un rompedor en
la fotografía de moda española, era el niño malo
que se atrevía a pelearse con los editores y a meter fotos que
nadie quería publicar. Michael Wray que ha sido el maestro de todos.
Todos los que hacemos moda. Porque los que no hemos pasado por su estudio
como ayudantes, lo hemos estado viendo. Era el que más sabía
de iluminación. Michael lo que hacía lo hacía y que
lo aprendiera el que quiera y que lo utilice como le apetezca.
E.: ¿Y de los actuales?
L.M.: Me encanta Paolo Roversi. Me llega mucho, no intelectualmente pero
es un fotógrafo que me entra mucho por los ojos. Casi todo lo que
veo suyo me gusta. Luego analizas y te das cuenta de que no es tan divino,
pero su efectismo me gusta, me atrae mucho verlo.
Vallhonrat sigue igual gustándome, porque sigue avanzando. No es
un fotógrafo que se quedo con lo que hacía. Lo que está
haciendo ahora no tiene nada que ver con lo que hacía hace 10 años.
Pero sigue siendo igual de inquietante. Incluso lo poco que hace ahora
de moda lo hace con un concepto diferente. Ve el mundo de otra manera.
Nick Nights, me parece ahora mismo que es uno de los que tira del carro.
Esta trabajando con sistemas digitales consecuentemente. No esta utilizando
solo como una herramienta. Lo esta utilizando como otro medio totalmente
distinto. Yo creo, de los que conozco de moda, me parece que es único.
Porque sigue cabalgando entre los dos mundos y no se le nota y eso me
parece encantador.
Luego los tópicos que no me ponen tanto, LaChapelle y tal...
E.:¿ Te consideras artista o fotógrafo?
L.M.: Fotógrafo. Me parece muy gordo lo de artista. Porque además
es otro mundo. No puedes ser artista de encargo todos los días:
todos los grandes artistas lo han sido ( Miguelángel, Velásquez,
etc.), pero en aquella época podían permitirse estar 3 meses
en un cuadro o un año. Ahora te llaman y mañana por la mañana
tienes que hacer una foto. A veces estas haciendo una foto y a la vez
revisando unos contactos de los que tiene que pedir una foto y también
preparando una localización para dos días después.
Entonces lo que haces en muchos casos es recurrir al oficio. Resolvemos.
Apagamos incendios.
Mi obra personal, la que se supone que si fuese artística, en el
sentido de creativo, en el que estas expresando algo muy personal, la
tengo siempre aparcada. Tengo cosas por ahí que además me
apasionan. Es lo que me gustaría hacer, pero luego me da mucho
pudor enseñarlo a la gente porque me parece que está inacabado.
Por otro lado, yo he aprendido que eso es parte del artista. Les apetece
hacer el próximo cuadro porque le parece que va a ser mejor. Que
va a tener más autenticidad. Pero eso no es de lo que vivo. También
es cierto que se empapa un mundo del otro. Hay clientes con los que llevo
mucho tiempo que de repente me dicen: "has lo que quieras".
Y yo me atrevo, pero me pongo en el lado del cliente y sé que tiene
que venderlo y no me puedo pasar tanto. Pero si que algo de lo que he
empleado en mis fotos personales lo he ido uniendo a la moda.
E.: ¿ Tienes libertad para trabajar?
L.M. Sí, afortunadamente sí. No hace falta convencerles,
si han visto algo que les ha gustado vienen a que les propongas tú.
De todas maneras, a mí me gusta que me pongan limitaciones, porque
sé hasta donde puedo llegar. Parece una limitación pero
tu puedes hacer un trazo Sen y ser absolutamente expresivo y artístico,
porque tienes ahí tu sensibilidad haciendo ese trazo. En moda es
igual.
En moda normalmente no hay una agencia de publicidad de por medio. Normalmente
lo que hay es un creativo que está tratando de contar la obra de
un artista, de un diseñador.. Entonces esto no lo puedes tratar
como la obra de un industrial que esta fabricando un tipo de mesa. Aquí
hablas directamente con el diseñador que habla tu mismo idioma.
Se expresa con formas, con materiales. Entonces él puede entender
lo que tu quieres fotografiar. La decisión la toma el diseñador
y no un ejecutivo de una agencia que se tiene que ceñir a un boceto.
E.: ¿Qué porcentaje de fotografía de modas y
de publicidad hay en tu trabajo?
L.M.: Más moda que publicidad. Porque son editoriales o catálogos
y si es publicidad la mayor parte de las veces es moda también.
Por ejemplo, el catalogo de Adolfo Domínguez lo trato directamente
con él. Hay una agencia de publicidad que hace un boceto de la
película que vamos a contar, pero luego con Adolfo trato la actitud
que van a tener los modelos. Lo que he hecho para Adolfo Domínguez
es "U" , la imagen no es una masculinidad concreta, sino joven.
No como los trajes de Emilio Tucci o Corte Fiel que es una ropa exclusivamente
masculina: chaqueta, corbata, chaleco. Que requiere unas líneas
muy marcadas de hombre. Pero lo de Adolfo. Domínguez es casi unisex.
En este caso trabajé con luz natural, contraluz donde a veces quedan
oscuras las fotos y solo se ve el puño del jersey y esto me lo
permite. Hacemos muchas fotos. Se parece un poco al reportaje el modelo
se va moviendo y yo voy haciendo las fotos. Las hacemos en su casa o sitios
que el propio Domínguez busca. Es algo muy natural.
E. : ¿Podrías definir tu trabajo?
L.M.: No. A veces me sorprende muy agradablemente que alguien, que merece
mi respeto, me diga algo sobre mi trabajo. Y es curioso, casi nunca coincide
con lo que yo pienso. Sin embargo, sé que lo que estoy haciendo
también llega. Pero el que otra persona vea cosas que yo no he
visto me resulta halagador porque es señal de que hay cosas subyacentes
que además se repiten. Una cosa es lo que yo pretenda y otra es
la que sale. Pero si que hay una intención de evolución
permanente. Me sorprende que me reconozcan en fotos mías. Alguna
vez un cliente me pide una foto parecida a una que hice el año
pasado y yo no sé como la iluminé. Porque empiezo por una
cosa y termino en lo que ese momento me esta pidiendo el ojo. Trato de
que no se parezca una foto a otra. Es que me ilusiona no repetirme. Pero
me imagino que, después de dos años trabajando en este estudio,
tiene que tener algo en común entre todas mis fotos. Lo bueno es
conseguir que tu no sepas, pero que haya unidad. Supongo que eso es la
madurez. Ya tienes un criterio de lo que está bien y lo que está
mal. No hay ninguna ley. Tienes un criterio en lo que buscas. Que sea
fresco, que sea espontáneo.
E.: ¿Te gusta trabajar con los mismos modelos?
L.M.: Sí, me gusta trabajar con los mismos modelos, los mismos
maquilladores. Tal vez porque nunca tengo la sensación de haber
hecho la foto redonda. Con el maquillador ya sé que es un maquillaje
"suave" para él o un "pelo loco". y no hay
que explicar más
E.: ¿ Tu cámara es una herramienta de trabajo o la ves
como un fetiche?
L.M.: No, como un fetiche no. Hasselblad me ha funcionado siempre, en
cualquier situación. He llegado a trabajar a 20 grados bajo cero,
que la película se rompía, porque se congelaba y la cámara
ha funcionado perfectamente. Desde ahí hasta el trópico,
tener unos niveles de humedad muy altos que no funcionaban los flashes
y sin embargo la cámara sí. Ya no es un fetiche, si no,
sí esto funciona vamos a utilizarlo. No soy fetichista con eso.
E.: ¿ Analógico o digital?
L.M.: Estoy entre medias. Hay trabajos que todavía los hago en
analógico. Lo que yo estoy percibiendo en este momento que estamos
en la frontera. Es que son dos mundos diferentes. Yo no creo que lo digital
se tiene que parecer a lo analógico, porque son cosas diferentes.
De hecho, decimos que lo analógico tiene más calidad porque
es lo que conocemos. Si hubiésemos empezado con lo digital, pues
nos parecería que es lo mejor. Son rollos diferentes, lo único
es que los clientes ven los costes. Para revistas o El Corte Inglés
lo más práctico es lo digital. Estamos haciendo digital,
en parte por eso y porque me gusta conocerlo. Llevo como tres años
trabajando con El Corte Inglés con respaldo digital y ahora tengo
mi propia cámara digital ( Kodak Pro 14 ) y además la llevo
al extremo continuamente. La llevo al límite de la exposición
o de la definición y lo disfruto. Tiro más y lo veo inmediatamente.
Si no me gusta hago otra prueba con la modelo. Pero hay trabajos que,
sin embargo, no los haría en digital, porque me gusta más
la textura del analógico.
E.: ¿Dónde estás y hacía donde vas?
L.M.: Yo me lo pregunto continuamente. También creo que tengo
mi situación clara porque veo mucha vorágine alrededor.
Eso puede ser un espejismo porque puedes ser tú el que este despistado.
Tengo la sensación de que me mantengo en una línea de hacer
algo diferente, pero para mí, no para los demás. Me he dado
cuenta de que hay cosas fuera que evolucionan muy deprisa, pero hacía
ningún sitio. La gente que a mí me gusta como Peter Lindberg,
que trabaja todos los días y tiene muchas imágenes que me
seducen y no me parecen superficiales, pues se mantienen en la misma línea,
no se han puesto a hacer fuegos artificiales. Y sin embargo hay otra gente
que hace cosas más despistantes. El mundo editorial está
muy perdido ahora mismo. No sabe hacía donde van los gustos de
la gente. No saben como atraer y quieren atraerlo ya. "Que este número
venda más que ninguno!!".
Yo procuro no dejarme llevar por los cambios inmediatos. Estoy en un momento
de ir pasito a pasito, pero creo que avanzando. Porque cada vez me siento
más seguro de lo que hago. Noto que me encargan los trabajos y
los veo más claramente. Como los voy a enfocar. El oficio lo tengo
claro. Y en cuanto a creatividad si creo que estoy despistado, pero como
siempre. Un artista tiene que estar abierto a las inquietudes y si eres
inquieto continuamente te están hirviendo mariposas. Me siento
a gusto porque me apetece hacer fotos y todavía no he encontrado
algo que me llene del todo.
E.: ¿Hay tendencias actualmente en la fotografía de
moda?
L.M.: Sí, aunque a lo que se tiende es a algo muy "grunge".
Muy poco preparado. Imágenes que se captan al momento, como se
vive. Algo que viene de Inglaterra, una forma individual de vestir basada
en llamar la atención.
E.: ¿Cómo puede entrar un fotógrafo joven, nuevo,
en la fotografía de modas?
L.M.: Lo básico es que aprenda el oficio. A la gente nueva le
obsesiona ganar mucho dinero o conseguir los clientes más importantes.
Tiene muchas ambiciones. Cuando la gente vea que es lo que les puedes
aportar y tengas una forma personal de hacer las cosas, pues te llamarán.
Llevo 20 años en esto y todavía no creo que lo tenga. Lo
que sí es que resulto fiable para muchos clientes, puedo resolver
sus historietas. Pero no soy un tío con tal personalidad que sea
arrolladora, para que digan: "tiene que ser este y nadie más".
Soy absolutamente sustituible. En España, tal como está
la industria, buscan a alguien así, sin demasiadas personalidad,
porque les parece peligroso.
Aprender el oficio para poder ser capaz de tener ideas propias. Hacer
lo que quiera hacer y que sea tan espectacular que cualquiera se lo quiera
comprar. Si haces algo mal, al día siguiente no te van a llamar
y en cuanto lo hagas mal tres veces, los diez clientes de moda lo saben
inmediatamente. Tienes que tener muchas cosas buenas para que se fijen
en ti. Por eso teniendo oficio puedes ir resolviendo trabajos. Puedes
empezar a enseñar una book, aunque te parezca que no está
maduro. Si eres bueno nunca te va a parecer que está bien. Cuando
tengas algo que te parece que por lo menos esta bien, a enseñarlo
como un poseído y si tienes algo que contar, funciona. Porque lo
que están buscando es gente con ideas nuevas. Hay muchos fotógrafos,
pero no hay ideas. Antes no había medios para publicar, ahora hay
cincuenta, pero te pones a hojear y pocas te asombran.
E.: ¿Planificas el trabajo de modas antes de hacerlo?
L.M.: Procuro hacerlo. Tengo un librito en el que apunto ideas, en cuanto
a luces, ideas de cómo va a ser la foto: Porque ya me han dicho
como va a ser la sesión. Procuro ver la ropa antes. A la modelo
no siempre puedo verla porque viene de afuera y las ves cuando es la sesión.
Luego le doy las indicaciones a la maquilladora. En mi librito tengo referencias
de cómo lo quiero y se lo muestro. Esto procuro tenerlo hecho,
porque si vengo a la sesión y no sé lo que voy a hacer me
siento mal. Me agobia improvisar, porque me siento responsable.
E.: ¿Qué haces en tu tiempo libre?
L.M.: Alucino cuando me planteo no decir que no tengo tiempo libre. Cuando
lo decía era una justificación para decir: "debe haber
tiempo para organizarme". Aunque sea a horas poco habituales entre
la gente. Voy al gimnasio a las siete y treinta de la mañana o
hago parapente algún fin de semana. Los domingos, si puedo, voy.
Toco la guitarra por las noches. Y con el ordenador me engancho a aprender
programas. Me entusiasma estar un poco al día de lo último.
No los manejo con toda soltura, pero puedo hacer páginas web o
diseñar un CD interactivo. Procuro siempre dejarme tiempo para
leer, para tocar la guitarra, salir al aire libre. No sé como lo
hago, pero busco tiempo.
Pedro Arnay
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