Carlos de Andrés
Fotógrafo, profesor y coordinador de actividades externas.
Hace ya 1/2 siglo y 0, 5 que nací en uno de esos barrios de Carabanchel cuyas calles aún no estaban asfaltadas. De estar todo el día en la calle me fue calando eso de la observación. Al poco ya fui consciente de que quería ser mecánico por las mañanas y futbolista por la tarde; no por pluriempleo sino por pasión. A día de hoy, no tengo ni permiso de conducir y el balón lo veo correr por TV. Me enseñaron a comprar todo y sin embargo, todo lo tengo alquilado, lo importante, se entiende. Así, puedo mirar con mayor tranquilidad. Trabajé en proyectos industriales de empresas europeas e incluso llegué al máximo de desarrollo de mi imaginación ejerciendo de funcionario trazando autopistas aéreas para la aeronáutica militar. Hasta que mi talento, puesto al servicio de la geometría, se quebró con la consecución de la formula del númeroeⁿ>infinito: [1+1/n]ⁿ >n→∞=e. Tan solo llegué a la protohistoria de la física cuántica.
No podía más; y cuando ya había vivido algo más de un cuarto de siglo, miré por el visor de una cámara y de repente se hizo la luz, pero también la sombra; la certeza y también, la duda; la intuición o acaso, el conocimiento. La geometría, con la que me había ganado la vida antes, me podría llevar a comprender el mundo que me rodeaba. Cover, El Globo, El Sol, Vu, Stampa y hoy, GettyImages y EFTI, son espacios desde donde aprendí esta hermosa e inmisericorde profesión. Ahora, intento explicarlo a los que vienen por detrás. A veces, no nos comprendemos, pero en ese esfuerzo estamos. El circulo se me cierra otra vez para volver a ser aprendiz con lo nuevo.¡Mola!.
La historia siempre nos habla del pasado. El futuro, quizás, le pueda continuar descubriendo y viviendo; mirando e imaginando con la fotografía. Eso es todo.













